sábado, 2 de marzo de 2013

Presentación de "La diferencia siempre está en los ojos del que mira"

Presentación en Madrid

Jueves 11 de Abril de 2013 a las 19.30 h en La Casa del Libro C/ Fuencarral 119




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viernes, 1 de marzo de 2013

Quizá sepa que lo sabes


Quizá sea el paso del tiempo el que nos hace más viejos
Quizá sea el pasar de los días el que nos aporta la sabiduría.
Quizá sea una noche estrellada la que anida en tu mirada.
Quizá sea un mar de dudas el que despeja mi mente.

No lo sé…

Pero sé que…

En la sabiduría de un viejo se forjan los días (pero a tu lado)
Que tu mirada brilla como una noche estrellada (sobre nuestra almohada)
Que mi mente busca mares en los que perderse (junto a tu orilla)

Que eres mi guarida y mi calma
mi noche y mi día
mis amaneceres…

Que llevas escritos mis pasos
junto a tu sombra

Que fuiste mi ayer y mi hoy
que eres mi hoy y mañana
que serás mi ayer y mi hoy…

También mañana.

domingo, 24 de febrero de 2013

"La diferencia siempre está en los ojos del que mira"

Tengo el inmenso placer de anunciaros que, gracias a la confianza depositada en mí por el sello de Bohodón Ediciones, en unos días verá la luz mi antología poética

"La diferencia siempre está en los ojos del que mira"

Os adelanto su portada...

 

 

 

 

jueves, 31 de enero de 2013

Ojos de Plata

Ojos de plata
piernas de alambre
fuego en las entrañas

Huidizos amaneceres
de plomo y metal
que rasgan el alma

Llantos nuevos
de penas añejas
café de ayer

Almas perdidas
cuerpos caídos
niños con armas

Segundos que arrebatan historias
días que destruyen mañanas
años perdidos

Humanidad contra ser humano
estúpida contienda
de siglo XXI

Siria. Libia. Bagdad.
Cines. Escuelas. La calle.

¿No aprendimos nada?

martes, 4 de diciembre de 2012

Doce campanadas

Suenan doce campanadas

Una por cada muerto

Murió mi yo que añoraba tus caricias

Murió mi yo que aguardaba tu llegada

Murió mi yo que sonreía al verte caminar

Murió mi yo que anhelaba tu presencia

Murió mi yo que se perdía en la profundidad de tu mirada

Murió mi yo que soñaba tus caricias

Doce campanadas

Una por cada muerto

Murió mi yo cansado de ansiar ayeres

Murió mi yo tratando de sentirte

Murió mi yo cansado de no encontrarte

Murió mi yo que esperaba un te quiero

Murió mi yo buscando respuestas

Murió mi yo cubierto de noche

Doce campanadas

Una por cada muerto